Los árboles son auténticos gigantes  que alcanzan alturas impresionantes semejantes a los grandes edificios construidos por los seres humanos. Su límite de crecimiento en altura está limitado por la física. La savia circula por una serie de finos capilares, el movimiento de abajo hacia arriba de la copa se produce gracias a la presión que ejerce la transpiración de las hojas que tira de ella hacia arriba. Los árboles pueden impulsar esa savia  hasta aproximadamente 100 metros de altura ya que la fuerza que ejerce la transpiración de las hojas es superior a la fuerza de gravedad. El problema no es tanto conseguir llevar la savia hasta la copa sino que en estos finos capilares no se produzcan burbujas de aire que provoquen una discontinuidad de los vasos conductores y, por tanto, la incapacidad de alimentación del ejemplar. El árbol mas alto que se conoce en el mundo se encuentra en los bosques de Tasmania (Australia). Es un eucalipto de la especie  Eucaliptus Regnans que  mide 132 metros, altura superior a la alcanzada por las torres Kio  de Madrid. Le sigue a distancia una secoya de 112 metros de altura y un abeto douglas cercano a los 95 metros. En Europa, dentro de los árboles autóctonos, las reinas del cielo son las Piceas de los Cárpatos, con cerca de 70 metros  y los abetos que se encuentran en torno a los 60 metros de altura. En España, probablemente el árbol mas alto se encuentre en Chavín, en la provincia de Lugo. Es un enorme eucalipto de casi 62 metros  de altura que fue plantado a inicios del siglo XX. Dentro de las especies autóctona, los pinos canarios de Vilaflor, situados en la isla de Tenerife, con 51 metros de altura son los árboles más altos de España. Le siguen el Haya de la Grevolossa en Barcelona, con 42 metros, el Pino de El Galapán de la Sierra de Segura, con casi 40 metros, el Pino laricio del Valle de Iruelas y la Palmera de Ingenio en Gran Canaria con 36 metros de longitud.

Arboles autoctonos de mayor altura en España
Arboles autoctonos de mayor altura en España

 

El crecimiento en Grosor de los grandes árboles es difícil de medir y valorar objetivamente, pués existen multitud de factores que pueden influir contribuyendo a aumentar o disminuir la medición final. Se suelen realizar dos tipos de mediciones, una realizada a 1,30 metros del suelo, conocida como perímetro normal, y otra en su parte basal.

Las podas de formación del árbol, la ramificación y el desarrollo de tumores a esa altura, la realización de “desmoches” o “descabezados” que aumentan considerablemente el grosor del ejemplar o las características intrínsecas de la especie, pueden llegar a trastocar esta medida apreciablemente.

Uno de los árboles mas gruesos que se conocen se encuentra en Santa María de Tule (México), es un enorme ciprés mejicano de cerca de 50 metros de perímetro. Existe una secuoya que ostenta el record de altura 112 metros, que tiene una envergadura de 36 metros de perímetro y necesita 24 hombre para poder rodearlo todo.

La cepa de mayor envergadura del territorio español se encuentra en la Gomera. Es un Viñátigo de casi 16 metros de circunferencia. En la península los árboles mas gruesos son los castaños. El castaño de El Campano situado en El Bierzo, con 15,62 metros, el Castaño Santo de las Sierras de Málaga, con cerca de 14 metros, el Castaño de Rozabales y el Abuelo del El Tiemblo, con 12,5 metros ostentan los primeros puestos. Olivos y robles les siguen en grosor. Entre ellos, el Carbayón de Valentín, en Asturias, con 10,5 metros y la Olivera de España de la isla de Ibiza con poco mas de 10 metros de perímetro.

Arboles autóctonos de mayor grosor en España
Arboles autóctonos de mayor grosor en España

 

No es casualidad que los ejemplares con mayor embergadura de copa se encuentren en los sitios más cálidos y tórridos de nuestra geografía. El Quejigo de las Hermanillas y el de la Vegueta Negra, ambos en Cádiz, son los árboles de mayor “cabeza” de todos los estudiados. Su copa alcanza aproximadamente 37 metros de longitud máxima,  ocupando una superficie de más de 800 metros cuadrados.

La copa de la Encina de las Mil Ovejas es la que mayor fama ha alcanzado, de ahí, el apelativo con que se la conoce. En la superficie que proyecta su copa, unos 803 metros cuadrados, se dice que pueden caber mas de 1000 ovejas. Desgraciadamente fue fuertemente podada hace 5 años y su copa no ha vuelto a recuperar el aspecto por la que se le consideraba uno de los seres vivos mas impresionantes del territorio español.

El nogal de la Venta de las Navas, en la provincia de Córdoba, es el cuarto árbol con mayor tamaño de copa. Sus ramas ocupan una superficie cercana a los 790 metros cuadrados.

Todo un mundo bajo sus pies

Se cree que la superficie que ocupan las raices suele ser del orden de 2 a 3 veces la superficie ocupada por la copa. Las raices de un árbol de 20 metros de altura exploran entre 200 y 250 metros cuadrados de suelo. La raices de nuestros árboles gigantes, como los pinos canarios de Vilaflor deben extenderse por una superficie entro los 600 y 700 metros cuadrados. Mientras que los árboles con mayor cabeza, como los Quejigos de Las Hermanillas, el de la Vegueta Negra o el Nogal de la Venta seguramente deben explorar superficies superiores a los 2000 metros cuadrados.

 

¿Que es un árbol singular?

Todos los árboles son iguales en sus aspectos puramente fisiológicos. Todos tienen hojas por las que realizan el intercambio gaseoso con el medio externo y raices con las que absorven el agua y los nutrientes. Pero si nos fijamos en cada una de las especies arbóreas comprobamos que, aunque realizan basicamente las mismas funciones, presentan diferencias llenas de matices. Dentro de cada especie, los seres humanos hemos distinguido a algunos ejemplares como singulares, pués hemos destacado de ellos alguna diferencia que hacen que sobresalgan por encima de la norma. Son árboles que, por algún motivo, nos han llamado la atención.

Existen árboles de porte raro o poco común, como el Pino de las Cinco Gachas (Segovia) que posee cinco grandes ramas que salen en forma de candelabro a la misma altura. O la Sabina de El Hierro (Canarias), enorme ejemplar abatido durante cientos de años por la fuerza del viento. El Pino Derrengado (Canarias) también es un ejemplo de árbol raro que parece increible que haya vivido en esa posición durante 300 años. El Carballo do Herdeiros (Lugo) tiene una forma tan curiosa que parece una bola con patas. Y para patas, las que tiene en Encino de las Tres Patas (Navarra), pués posee un agujero de entrada y salida del tronco que le da esa forma tan peculiar.

Árboles como estos hay pocos, pero en todo el territorio español han sido normalmente respetados y cuidados por su extraña belleza. A estos se les ha dado nombres alusivos a su curiosa forma como el Pino de las Siete Garras (Guadalajara) con siete enormes ramas que salen todas hacia arriba, el Pino de El Candelabro (Cuenca), el Pino-Roble de Canicosa (Burgos), árbol que presenta las dos especies en el mismo pie, el Castañó Retorcido (Cáceres), por el giro espectacular que parece tomar su tronco, la Sabina del Desmayo (Teruel), por sus ramas que caen hacia el suelo y parecen desmayadas de cansancio, etc.

Algunos de ellos nos han llamado la atención por su avanzada edad, muchas veces superior a la de muchas de las catedrales que jalonan nuestro territorio. Como el Tejo de Rascafría, La Encina de Ambite o el Encino de Tres Patas. Es muy común escuchar los apelativos que se dan a algunos de los árboles casi siempre exagerados: el drago milenario, el tejo milenario, etc.

Otros destacan por sus asombrosas dimensiones que los hacen dignos de admiración, ya que, dentro de su especie, desarrollan tamaños superiores a lo normal. Son los gigantes del bosque que sobrepasan en varios metros de altura y grosor a sus congéneres mas próximos. Los Pinos de Vilaflor (Tenerife), el Tejo de Rascafría (Madrid), El Enebro de Cantavieja (Teruel) o la Encina La Terrona (Cáceres) son algunos de los ejemplares que pueden servir para ilustrar este tipo de singularidad.

También existen algunos otros que no son especialmente grandes, bellos o viejos (aunque pueden serlo) pero que destacan por motivos históricos, como el Laurel de la Reina, donde se escondió Isabel La Católica cuando era perseguida por los moros en la conquista de Granada; o por historias curiosas relacionadas con la vida de los hombres, como el pino al que se le rodeó con una cadena para honrar y recordar la memoria de una madre recién muerta.

Todos y cada uno de nosotros seguro que tenemos un árbol singular en nuestra vida. El árbol que plantó nuestro abuelo, el de nuestro primer beso, el que nos servía de cabaña y refugio en nuestra infancia, al que subíamos de pequeños y al que hemos subido a nuestros hijos. Para nosotros son singulares aunque no sean los mas grandes, ni los más viejos de su especie.

 Problemas de estos árboles y medidas de protección

Desgraciadamente  los árboles son tratados como objetos decorativos a los que apenas se les presta atención.  Por un lado, es habitual ver como muchos de los grandes ejemplares de nuestro territorio caen abatidos por la fuerza del viento o el peso de la nieve, motivado por el abandono o el olvido. Según las estimaciones llevadas a cabo por el Proyecto ARBOLES, LEYENDAS VIVAS, en los últimos 10 años, cerca del 20 % de los árboles singulares han desaparecido y un 80%  conrren peligro de desaparecer en nuestro país por falta de cuidados, la tala indiscriminada, los incendios o el desarrollo de proyectos urbanísticos o de construcción, como ya ha ocurrido en numerosos casos.

Algunos de ellos han sido eliminados de forma irresponsable como el Castaño de “A Cantoña”

, cuya existencia estaba documentada en escritos de siglo XIII del Monasterio de Meira, que fue talado para facilitar el acceso de los coches a la iglesia. Al hecho que ocurrió hace 25 años tan solo se opuso una persona del pueblo. En otros ha sido el olvido y el abandono lo que ha terminado con ellos, como el Abuelo de Landa, un magnífico roble de la Cordillera Cantábrica, incluido dentro del inventario de árboles singulares de ésta comunidad.
Por otro lado, contemplamos como muchos árboles se convierten en meras atracciones turísticas fuera de toda gestión y alejadas de la lógica de un turismo sostenible con el medio. Vemos como, en algunas de estas joyas vegetales, se encuentran grabados de absurdas inscripciones en su corteza. La mayoría de sus raices descalzas soportan el peso de miles de personas que se suben y pisotean a los largo de todo el año y muchas de sus copas reciben podas salvajes y abusivas que debilitan considerablemente al ejemplar.
En la actualidad, la legislación que protege a estos ejemplares denro del territorio español es desigual y, en muchos casos, insuficiente.
En la Comunidad de Madrid existen 255 árboles declarados como singulares dentro de Catálogo de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre de Madrid.
En Castilla y León, una de las Comunidades con mayor número de árboles singulares, no se había incluido ningún ejemplar en su Catálogo de Especímenes Vegetales de Singular Relevancia, que había sido creado en el año 1991, hasta junio del año 2006 en el que han sido incluidos 144 árboles.
En Castilla La Mancha, se creó la figura de Árbol Singular en 1988, pero tan solo se han declarado hasta el momento: la Noguera del Arco y el Plantón del Covacho, el cual se encuentra en lamentable estado de conservación.
En Baleares, está creada la figura de Árbol Singular y el catágo que incluye 62 de estos árboles. En la Rioja existe esa misma figura desde 1995 y en mayo de 2006 se ha declarado como singulares 62 árboles.
En Galicia, se creó el Catálogo Gallego de Árboles singulares en el año 2001 pero ha estado vacío hasta el 2006, en el que se ha incluido 108 árboles singulares y 20 arboledas.
En la Comunidad de Murcia aún no existe figura de protección.
En la Comunidad Valenciana, se creó en mayo de 2006 la Ley de Patrimonio Arbóreo Monumental que protege, de forma genérica y sin necesidad de resolución singularizada, aquellos árboles que igualen o superen los siguientes parámetros: 350 años, 30 metros de altura, 6 metros de perímetro a 1.30 metros del suelo y 25 metros de diámetro máximo de la copa.
En Navarra están declarados 31 árboles como Monumentos Naturales.
Cataluña es una de las comunidades más avanzadas pues se contempla la figura de Árbol Monumental desde 1987 y las de Árbol de Interés Comarcal y Local. Entre todas estas figuras se encuentran protegidos más de 700 árboles en esta comunidad.
En Cantabria están declarados 214 incluidos en la figura de Árbol Singular. con esta misma figura Extremadura tiene declarados 30 árboles y 26 igualmente en el País Vasco.
En Asturias y en Andalucia se han declarado 13 y 7 árboles respectivamente dentro de la figura de Monumento Natural.
En Canarias, tan solo existe un Catálogo de Árboles Monumentales en Tenerife pero, no así, en la provincia de Gran Canaria.
Está claro que esta desigualdad legislativa influye negativamente en el patrimonio natural y cultural de todos nosotros. De los 100 árboles seleccionados en esta guía tan sólo están protegidos 51.
El turismo desmedido es uno de los grandes problemas con que se encuentran estos monumentos vegetales. Sus raices descalzas y al aire evidencian la pérdida de manto vegetal que las cubre y la erosión que ocasionan los numerosos visitantes. Además, soportan el peso de miles de personas a lo largo de todo el año. Por ello proponemos ,una serie de ideas con la ilusión de que sean puestas en práctica por todos aquellos que pretendan ir a ver algunos de estos seres monumentales.
1.- No te subas al árbol pues el paso y el peso de miles de personas pueden llegar a deteriorarlo.
2.- Si ves raices al aire procura no pisarlas.
3.- Es conveniente no acercarse mucha gente al entorno del árbol, pués el peso puede compactar el suelo y dificultar la aireación de sus raices.
4.- La corteza protege la parte viva del árbol, que se encuentra inmediatamente debajo. No la deteriores con inscripciones, señales o marcas.
5.- No cortes o dañes el árbol. Piensa que durante cientos e incluso miles de años ha permanecido ahí por tanto no nos pertenece.
6.- Respeta las señales o indicaciones que haya en la zona. Algunos de estos árboles son monumentos vivos de extrema fragilidad y necesitan el máximo de cuidados.
7.- Cuida al máximo el entorno. No consientas que nadie ensucie o contamine la zona.
8.- Disfruta de su bellaza e imagina la cantidad de sucesos que pueden haber ocurrido bajo su sombra
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