La mayoría de los árboles desarrollan anillos de crecimiento que suelen coincidir con un período de desarrollo del árbol. En una sección transversal de tronco, lo mas próxima al suelo, puede determinarse, no solo la edad del árbol, contando con el número de anillos que se observan, sino también el historial de su vida. La anchura de los anillos es la clave, ya que depende de muchos factores: duración del período de crecimiento, temperaturas, humedad, calidad del suelo, insolación, etc. Los anillos de mayor espesor nos indican que las condiciones de vida del árbol fueron mejores. Mientras que los daños producidos  por las heladas, sequías, plagas o enfermedades puden estrechar los anillos e incluso producir anillos dobles e un mismo período de crecimiento.

Los métodos dendrocronológicos consiguen, sin dañar el árbol, con el empleo de los aparatos adecuados y extrayendo muestras transversales de madera de apenas unos centímetros de grosor, conocer el crecimiento de los árboles y realizar estimaciones de la edad bastante fiables. Al cálculo de esta edad la hemos denominado en esta guía como EDAD CALCULADA.

Extracción con barrena de Pressler

Extracción con barrena de Pressler

 

Sin embargo, la extracción de muestras resulta imposible en algunos árboles singulares que se encuentran huecos o podridos por dentro. En estos casos se ha recurrido a la realización de estimaciones de crecimiento, mediante datos sacados de la bibliografía del III Inventario Forestal Nacional. Es lo que hemos denominado EDAD APROXIMADA.

Otro aspecto en el que se apoya el estudio de la edad de un árbol es la historia. La tradición oral de la zona, las historias y leyendas son otra fuente de información adicional que puede ser muy valiosa para el conocimiento de la longevidad de un árbol. A la edad encontrada mediante este estudio la hemos llamado EDAD ESTIMADA.

Pero, ¿por qué es importante conocer con cierta exactitud la edad de un árbol?. El conocimiento de la edad biológica de un árbol nos ayuda a percibir mejor sus necesidades. Si sabemos que su edad se encuentra cercana a la edad máxima de la especie, podremos actuar en consecuencia, realizando los tratamientos adecuados a su avanzada edad. El estudio de crecimiento también nos aporta una información adicional sobre la vida de un árbol. Un acontecimiento de sequía, un incendio o cualquier otro incidente queda grabado para siempre en los anillos de los árboles.

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